Ricardo Solans

Ricardo Solans
DE DUSTIN HOFFMAN A ROBERT DE NIRO, Y DE ALPACINO A SYLVESTER STALLONE

Este barcelonés, nacido en 1939, debuta en el teatro con El zoo de cristal de Tennessee Williams. Aunque en su primer doblaje acomete el protagonista de Romeo y Julieta de Franco Zeffirelli, el pistoletazo de salida se lo da El graduado, cuando empieza a grabar los personajes de un desconocido Dustin Hoffman que, en aquel tiempo, ya se mostraba asustadizo y nervioso. Hoffman, hoy, se le aparece como un actor de voz abrumadora, que le asombra por sus aplomados agudos y graves. De su filmografía, destaca Tootsie, en la que el personaje masculino imposta la voz para parecer una mujer.

Otra pica singular en la carrera de Solans es el doble papel de pícaro barbero judío y de Astolfo Hynkel que Charles Chaplin pergeña en El gran dictador. Escogen al doblador español porque su voz es la más parecida a la de Chaplin, cuyo cine, por cierto, pertenece más al mudo que al sonoro. En la arenga de la escena final, Solans habla un alemán en grammelot, es decir, imitando el sonsonete idiomático, como hacía el cómico del bastoncito. Otro de sus habituales es Robert De Niro, del que ha doblado hasta su última película, Todos están bien. Le encanta el variado juego de arquetipos que maneja este actor: Taxi Driver, Toro Salvaje, Novecento.

Ni que decir tiene que la pareja de oro de De Niro, para Solans, es Al Pacino, El Padrino III, Esencia de mujer, cuyas réplicas de guión traduce con fiel y quieta voz. Cuando dobla a Sylvester Stallone, habla algo envarado, manteniendo el rictus que le quedó al atlético actor a raíz de una parálisis facial. Por lo demás, la hoja de servicios es apabullante: Bill Murray en Cazafantasmas, Mickey Rourke en Nueve semanas y media y todos los filmes de Richard Gere hasta Pretty Woman, además de Harvey Keitel, Jon Voight, John Hurt… Ricardo Solans frecuenta un bar del vecindario, repleto de pasquines cinematográficos. Allí, se pasea como memoria ambulante, con una pinta de héroe socarrón al que los dioses han fvorecido con una auténtica lluvia de estrellas.