Doblaje Arsenio Corsellas

Arsenio Corsellas
DEBUTA CON UN RICHARD BURTON Y FIRMA TODOS LOS 007 DE SEAN CONNERY

Nacido en Figueres en 1933, comparte pupitre en el colegio La Salle con Alfredo Landa, cuyo padre, comandante de la Guardia Civil, ocupa plaza en el cuartel fronterizo. Arsenio Corsellas cosecha experiencia, primero como locutor y después como actor del cuadro escénico de Radio Nacional en Barcelona que dirige Juan Manuel Soriano.

El bautizo de fuego es con Richard Burton, al que presta la voz en ¿Quién teme a Virginia Wolf? y del que recuerda especialmente su magistral impronta en La noche de la iguana. Burton, junto a Kirk Douglas y Charlton Heston, se une al destino de Corsellas, y ya siempre distinguirá en ellos el prodigio de una dicción impecable, la articulación de un inglés tan diáfano, que pronto llega a comprender sin esforzarse.

Por sus cuerdas vocales pasan también Nick Nolte, un hombre de carácter contagioso, y Robert Shaw, al que dobla en sus valerosos héroes de Tiburón, La batalla de las Ardenas y El golpe. También forma pareja con Sean Connery, aunque no lo acoge desde los inicios. El camino recorrido junto al escocés comprende toda la serie del guapote James Bond. Son años en los que, para parecer modernos, todo el mundo pronuncia las iniciales de la distribuidora CB en inglés (si bi) cuando en realidad el acrónimo corresponde al dueño, Casimiro Bori.

Entre los actores doblados, conoce a Ugo Tognazzi, que asiste a un estreno en el cine Windsor de Barcelona. Es tanta la devoción que Arsenio despierta en el italiano, que este le cocina unos espaguetis a la putanesca en un club gastronómico de la ciudad. Corsellas también da voz a Omar Shariff en Doctor Zhivago y a Marcello Mastroianni, galán, bohemio, trágico y bufón, según el rol. El actor catalán es acomodable, suelta lágrimas o risas por igual. Confiesa que aprende a desternillarse fijándose detalladamente en la sardónica carcajada de Larry Hagman en la serie Dallas. Antes, se podía, todo era lento. De hoy, mejor no hablar. Arsenio Corsellas, fecundo en el trabajo, habla con orgullo de sus frutos, pero es un tipo comedido.