Mar Bordallo

Mar Bordallo
ESPECIALISTA EN CINE ANIMADO Y DOBLADORA DE DREW BARRYMORE Y JESSICA ALBA

Esta madrileña, nacida en 1970, es la benjamina entre los actores de doblaje aquí destacados. A los once años ya pone voz de niña a personajes infantiles y a los de dibujos animados, y así ha seguido hasta ahora, incorporando, como mucho, a crías, adolescentes o chicas que no pasan de los 35 años. El salto le viene en 1990, al asumir la protagonista de la serie Sensación de vivir, pero su primera actriz de cartel es Drew Barrymore, a quien dobla en Los ángeles de Charlie, tanto en las series como en las películas. Barrymore, según el filtro de Bordallo, se le asemeja a una payasa fresquita y natural, aunque nada fácil de doblar. No obstante, cuando la conoce durante un estreno, en el 2001, le parece ver a un querubín de piel blanquecina que desprende serenidad.

Frente al trabajo, a Mar le resulta más difícil la comedia que el drama, porque en el drama se puede engañar al espectador, y en la comedia, si se finge, siempre se nota. Jessica Alba es otra estrella del repertorio, a la que dobla en la reciente Historias de San Valentín. A Jessica, de piel un tanto más tostada, la ve brillar más como chica mona que como intérprete. De todas formas, es una actriz que se le pega bien. En el haber de cine de animación, posee una buena cosecha de títulos, desde Cloe y El bosque animado hasta Blancanieves y Bichos, de la factoría Disney. Los personajes animados permiten un margen de creación personal más amplio, ya que un dibujo no inspira el respeto de una cara de carne y hueso.

Las cosas, para Mar, han cambiado. Ya no hay tiempo para concentrarse, ni para nada. Las empresas aprietan mucho. Finalmente, entre la variedad de personajes de su trayectoria, interpreta a la intrigante niña de Los otros, doblaje que supervisó Alejandro Amenábar a pie de estudio. Además, en Bandidas y Woman on Top, es la voz de Penélope Cruz, de cuya trayectoria destaca los avances alcanzados a base de dar el callo. Mar, de tú a tú, también ha crecido. Lo delata su pícara y risueña mirada.