Doblaje Peliculas WEB EN CONSTRUCCION

Texto de Jaume Collell

Son actores y actrices que tan sólo prestan la voz a los personajes de las películas, continuadores de un oficio que dio sus primeros pasos hace ya unos ochenta años. Desde entonces, un tropel de intérpretes, agazapados en los atriles del estudio, ha convertido el doblaje español en un arte, una artesanía, cuyo dramatismo y gracejo vibran a través de sus amoldables cuerdas vocales.

La profesión, de puertas adentro, no ofrece demasiados motivos de satisfacción. Trabajar en una sala oscura, donde nadie aplaude, limitándose uno a imitar con la voz una creación ajena, requiere grandes dosis de anonimato. Tantas, que más de un actor y actriz han rehusado participar en este reportaje porque no quieren ser fotografiados. No obstante, buena parte de ellos enseñaron la cara y los secretos del doblaje en un extenso documental de Alfonso S. Suárez, Voces en imágenes (Verité de Cinematografía, 2008), donde junto a sus declaraciones emerge el recuerdo de los maestros pioneros.

Felipe Peña aún brilla en el horizonte del Far West, gracias al timbre inconfundible que imprimió a las películas de John Wayne. Además de director de doblaje, fue artífice de la fructífera escuela de Barcelona, bajo el cobijo de La Voz de España, al pie del Tibidabo. Del mismo modo, en Madrid, resuena el eco que el apuesto José Guardiola inyectaba en las sentencias del fatal Humphrey Bogart, actor que compartía con José Luis Sansalvador, doblador a su vez de Robert Mitchum y Kirk Douglas.

La voz de Guardiola era tan emblemática que, en las contadas ocasiones que ofreció su rostro al cine, creían que se trataba de un actor doblado. Junto a ellos, permanecen en el recuerdo Simón Ramírez, voz de Gary Cooper y Henry Fonda; Rafael Luis Calvo, voz de Clark Gable y Gregory Peck, y Ángel María Baltanás, voz de Marcello Mastroianni y Vittorio Gassman. Pero si existe un soniquete propio de los filmes en blanco y negro, sin duda alguna, fluye de las almas de peluche que encarnaba aquel James Stewart filtrado por el candoroso fraseo de Fernando Ulloa.

Tras esta nómina de actores, ya todos fallecidos, sobresale la estela de algunos, plácidamente retirados. Este es el caso de Rogelio Hernández, con toda seguridad, un mito dentro de la profesión. Él rompe la declamación temblorosa de la vieja escuela cuando da carta de naturalidad a las interpretaciones de Marlon Brando o Paul Newman, artífices del realismo callejero del Actor’s Studio neoyorquino. Entre la abultada relación de famosos que pululan por las pantallas con la voz de Rogelio, figuran Michael Caine, Jack Nicholson, Cary Grant, Tony Curtis y Peter Sellers. Para adjudicarle una pareja de oficio, de alcance similar, nadie como María Luisa Solá, actriz de registros tan variopintos como los de Glenn Close, Susan Sarandon, Sigourney Weaver o Diane Keaton.

En España, se empieza a doblar por primera vez en Barcelona, en 1932, y en Madrid, en 1933, por lo que la polémica de si el doblaje fue un invento de Franco cae por sí misma. También resulta absurda la teoría, según la cual la suplantación de voz desvirtúa las películas tal como fueron concebidas. Directores de primer orden, como Buñuel con Catherine Deneuve en Tristana, Visconti con Burt Lancaster en El gatopardo o Fellini con Anthony Quinn en La strada, no tuvieron reparo en trabajar con estrellas que necesariamente tuvieron que ser dobladas en su versión original. Todos ellos lo sabían de antemano y nada les detuvo.

El proceso de trabajo, hasta que un filme llega a las salas de estreno, parte de la traducción literal del guión, al que sigue la minuciosa tarea de adaptación de los textos a los movimientos de boca, que suele acometer el director. Después, los actores abordan la película por fragmentos, llamados takes. Las jornadas de doblaje pueden alcanzar hasta las doce o catorce horas de trabajo. Antiguamente todo el mundo estaba presente en el estudio durante la grabación, pero ahora cada actor dobla por separado en su pista de sonido.

Lo que no ha cambiado es este principio humano según el cual las personas, incluso los arquetipos de ficción, hablan preferentemente con los ojos, y no por la boca. Una vez el actor ha asimilado la mecánica de este truco, empieza a vivir un sueño en pareja. En el transcurso de una carrera, el doblaje permite degustar la infinidad de papeles que un artista desearía encarnar en el teatro o el cine, y que nunca llevará a las tablas o frente a las cámaras, por falta de tiempo. Unas veces, como le dijo Woody Allen a su voz española, Joan Pera, estos actores en la sombra enaltecen cualidades ocultas en la interpretación original. Otras veces, como en la versión española de Tiana y el sapo, la maléfica y esperpéntica criatura que dobla Javier Gurruchaga adquiere un gancho insólito que los de Disney nunca podían imaginar.

La mejor impresión de un doblaje impecable es que nadie se refiera a él tras una proyección, tal como salir de un buen partido sin necesidad de mencionar al árbitro. Si el objetivo del trabajo de estos actores consiste en que el público no repare en ellos, razón por la cual no son conocidos ni reconocidos, rescatarlos del anonimato es una forma de desvelar detalles de una profesión oculta, aunque tan artística como las demás disciplinas del ramo.°

 

 

 

SIGLAS DEL DOBLAJE

ON (o SYNC): la locución se efectúa cuando el actor se muestra en pantalla

OFF (o F): la locución se efectúa cuando el actor no aparece en pantalla (la famosa voz en off) Into phone: el actor habla por teléfono y luego pasa a

ON Voice over: la voz se oye sobre la escena siguiente

Over radio: la voz llega a través del teléfono o radio (off radio)

Scene: cambio de plano

SB (sin boca): no se ve la boca en pantalla (si el actor se tapa o se da la vuelta, aunque siga presente en pantalla)

INSERTO: cualquier mensaje escrito que aparezca en pantalla, como carteles o letras que sean relevantes, p.ej. California, 09.00h, 5 años después, etc.

G (gesto): risas o suspiros

Overlapping: dos o más voces superpuestas

/: pausa breve

//: pausa de menos de 3 seg

 

///: pausa de más de 3 seg

AD LIB (ad libitum o undiscernible): ruido de ambiente, expresiones para las cuales no se hace necesaria su traducción

Footage: momento de grabación en el que se está Takes: división del guión en un máximo de 10 líneas (lo idóneo para que el actor retenga en la memoria) TCR: Time Code Record Product placement: todo lo elegido por la producción, como las marcas, referencias…